Diversos pensadores basaron sus ideas la sociedad y sobre como los hombres interactuan unos con otros en el concepto de la “naturaleza humana”.Para algunos, la naturaleza del hombre es maligna impulsada por el animus dominandi. Representantes de esta corriente San Agustin, Spinoza, Niebhur y Morgenthau.
Otros, dicen que el hombre es básicamente egoísta en el sentido de que busca satisfacer necesidades materiales pero que no posee un instinto natural de agresión.
Todas estas posturas son erróneas.
Como decía Durkheim, lo que llamamos naturaleza humana es algo tan amplio y variado que puede justificar cualquier postura política. De la misma forma que uno puede usar la naturaleza humana para explicar el estado de guerra de todos contra todos, otro puede utilizarla para justificar una sociedad basada en el cristianismo.
¿A qué se debe esto? A que no existe una característica distintiva capaz de englobar el concepto de naturaleza humana.
Uno podría observar las guerras, los asesinatos, las violaciones y las traiciones e inferir a partir de allí de que el hombre es naturalmente malo.
Con el mismo criterio otro podría observar los actos de caridad, de sacrificio personal y desinterés y a partir de ahí deducir que la naturaleza del hombre es benigna.
Muy a menudo se ven expresiones grandilocuentes que sostienen que el hombre es esto o lo otro: El hombre es valiente en períodos de paz y cobarde en períodos de guerra. Primero sobrevivir, después la justicia. O su opuesto: que venga la justicia y que se hunda el mundo. O Más vale morir de pie que vivir de rodillas. La vida sin libertad no tiene sentido. Etcétera, etcétera, etcétera…
Todas estas frases son cuestiones de fe y no se basan en los hechos. Existen hombres muy valientes capaces de cualquier sacrificio incluso la vida. Del mismo modo existen cobardes que serían capaces de entregar a sus hijos con tal de salvarse. Existen hombres egoístas y otros altruistas. Bueno y malos. Honestos y deshonestos. Violentos y pacíficos. Gente que se aferra a la vida y gente que se suicida. Hay de todo en la viña del Señor…
Debido a la comprensión de lo variada que es la naturaleza humana y de la imposibilidad práctica de explicar la política a partir de ella, otros pensadores enfocaron su mirada en el entorno o el “sistema” en el cual los hombres interactuaban. De esta forma realistas como Tucídides, Maquiavelo, Hobbes, Rousseau y Alexander Hamilton explicaron la naturaleza de los conflictos humanos.
